En World of Warcraft: The Burning Crusade hay un momento muy concreto en el que casi todos los jugadores llegan a la misma conclusión. Puedes tener buen equipo, puedes jugar bien tu clase y puedes raidear varias noches por semana, pero si no tienes oro, el juego se vuelve cuesta arriba antes o después.
El oro en TBC no es un lujo ni un extra opcional. Es una necesidad constante. Lo necesitas para la montura voladora, para subir profesiones, para encantamientos, gemas, consumibles y, sobre todo, para no depender de nadie cada vez que quieres avanzar un poco más. Cuanto antes aceptes esto, menos frustración vas a acumular a largo plazo.
Por eso en este artículo no vamos a hablar de clases “divertidas” ni de cuál pega más fuerte en PvP. Tampoco de teorías ideales que solo funcionan sobre el papel. Aquí vamos a centrarnos en clases que, en la práctica, funcionan de verdad para farmear oro, de forma consistente y sin depender exclusivamente de la casa de subastas o de la suerte extrema.
En Burning Crusade hay diferencias claras entre clases cuando el objetivo principal es generar oro. Algunas tienen ventajas estructurales que otras simplemente no pueden igualar. Y dentro de ese grupo, hay unas pocas que destacan claramente por encima del resto. A ese grupo lo llamamos nivel S.
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Paladín: el estándar del farmeo en instancias
El paladín es, sin demasiada discusión real, una de las mejores clases para farmear oro en Burning Crusade. No porque sea la más rápida ni la más emocionante de jugar, sino porque es la más estable. Y cuando hablamos de oro, la estabilidad es una de las cosas más importantes.
La gran fortaleza del paladín está en el farmeo dentro de instancias. Mazmorras como Stratholme siguen siendo una fuente muy sólida de oro por hora, siempre que el personaje esté bien preparado. No dependes de drops raros ni de subidas y bajadas del mercado. Entras, limpias, sales y repites. El resultado suele ser muy parecido en cada run.
Otro punto clave es que el farmeo en instancias elimina uno de los mayores problemas del mundo abierto: la competencia. No hay otros jugadores quitándote enemigos, no hay bots interfiriendo en tus rutas y no hay peleas constantes por respawns. Todo el tiempo que inviertes se traduce directamente en progreso real.
Además, Stratholme y otras instancias similares generan una cantidad importante de oro en bruto, no solo objetos para vender. Esto significa que no dependes al cien por cien de la casa de subastas para ver beneficios. El oro entra directamente en tu bolsa desde el primer momento, algo que da mucha tranquilidad.
Si a todo esto le sumas la profesión de encantamiento, el rendimiento mejora todavía más. Poder desencantar los objetos de instancia y vender los materiales añade una capa extra de ingresos que muchas otras clases no pueden aprovechar con la misma facilidad.
Aunque las mecánicas anti-boosting han limitado algunos métodos clásicos, el paladín sigue teniendo opciones viables en varias instancias. No es inmune a los cambios, pero sigue siendo una de las clases más consistentes para generar oro sin complicarse demasiado.
Mago: mucho potencial, pero más exigente
El mago sigue siendo una clase de nivel S para farmear oro en TBC, pero con matices importantes que conviene dejar claros. En Burning Crusade ya no es tan sencillo como en Classic, y quien diga lo contrario probablemente esté exagerando.
El punto fuerte del mago continúa siendo el farmeo en área en mundo abierto. Cuando puede agrupar grandes cantidades de enemigos y eliminarlos con daño en área, el oro por hora es muy alto. El problema es que este tipo de farmeo exige más atención, más práctica y una mayor tolerancia al riesgo.
Las mecánicas anti-ralentización han afectado de forma directa al farmeo en mazmorras. Los enemigos ya no se comportan como antes, las ralentizaciones duran menos tiempo y los errores se castigan mucho más. Esto hace que el farmeo clásico de mago en instancias sea bastante menos consistente que en Classic.
Aun así, el mago sigue teniendo muchas ubicaciones viables en mundo abierto. Con un buen conocimiento de rutas, respawns y tiempos, puede mantener un ritmo de farmeo muy competitivo. Cuando todo sale bien, el oro por hora puede igualar o incluso superar al de otras clases de nivel S.
La diferencia es clara: el mago no perdona errores. Es una clase con un techo muy alto, pero también con más frustración cuando algo sale mal. Si te gusta el farmeo activo y estás dispuesto a asumir ese riesgo, sigue siendo una opción excelente.
Brujo: el tapado que funciona mejor de lo esperado
El brujo es una de las grandes sorpresas de Burning Crusade en lo que respecta al farmeo de oro. Tradicionalmente no se le consideraba una clase top para este objetivo, pero las pruebas han demostrado que puede competir sin problemas con clases mucho más establecidas.
La clave del brujo está en el uso del guardia vil como tanque. A diferencia del jugador, la mascota no se ve afectada de la misma forma por las mecánicas anti-ralentización. Esto permite agrupar enemigos con bastante seguridad mientras el brujo prepara su daño en área.
La estrategia suele basarse en dejar que el guardia vil aguante durante unos segundos mientras se reúnen varios enemigos, y luego utilizar habilidades como Semilla de Corrupción para limpiar grupos completos. En lugares como Stratholme, este método permite un farmeo sorprendentemente eficiente.
Además, el brujo tiene una sostenibilidad muy alta en mundo abierto. Siempre cuenta con un tanque disponible, buena regeneración y muy poco tiempo muerto entre combates. Esto hace que pueda farmear durante periodos largos sin necesidad de parar constantemente.
Aunque todavía hay margen de optimización y no todos los jugadores lo dominan igual, el brujo ya ha demostrado que puede generar oro a un nivel muy alto si se juega correctamente.
Druida: movilidad extrema y cero tiempo muerto
El druida entra en el nivel S principalmente por dos factores: movilidad y eficiencia constante. La forma de vuelo a nivel 68 cambia por completo la forma de farmear, especialmente cuando hablamos de profesiones de recolección.
Cuando está disponible la forma de vuelo veloz, el druida obtiene una ventaja enorme. Puede recolectar hierbas sin desmontar, lo que reduce el tiempo perdido prácticamente a cero y aumenta muchísimo la eficiencia a largo plazo.
En forma feral, el druida tiene un tiempo muerto mínimo. Puede encadenar combates sin parar, curarse de forma instantánea y mantener un ritmo constante durante horas. No es casualidad que muchos bots en TBC utilicen druida feral: la clase está diseñada para aguantar farmeo prolongado sin interrupciones.
Además, el druida tiene una fuente de ingresos adicional muy interesante con la montura de Anzu. Poder vender runs o participar en grupos diarios añade una opción extra para generar oro mientras mejoras tu propio equipo.
Puede que no tenga los pulls masivos de un mago, pero lo compensa con constancia. Mientras otras clases paran a beber o recuperarse, el druida ya está en el siguiente combate.
Elegir bien ahorra tiempo y frustración
En Burning Crusade no todas las clases están en igualdad de condiciones cuando se trata de farmear oro. Paladín, mago, brujo y druida destacan claramente por encima del resto por razones muy concretas: estabilidad, sostenibilidad, movilidad o capacidad de daño en área.
Elegir una clase adecuada para generar oro no solo te ahorra tiempo, también reduce frustración y te permite disfrutar más del contenido que realmente te interesa. Y si además acompañas tu farmeo con una buena configuración y herramientas útiles, la diferencia se nota todavía más. En ese sentido, revisar los mejores addons para TBC puede marcar un antes y un después en tu eficiencia diaria.
Al final, el oro no hace el juego más divertido, pero sí lo hace mucho más llevadero.
