Esta guía nace de algo muy simple: estar subiendo de nivel, haciendo misiones normales, y darte cuenta de que sin proponértelo estás sacando una cantidad de oro bastante decente. No es un farmeo de estar una hora sin moverte del sitio, ni una ruta ultra optimizada. Hablamos de la mejor forma de farmear oro en Burning Crusade en lvl 60-6.
Es más bien una mezcla natural entre leveo, reputación y oro constante, algo que se agradece mucho entre los niveles 60 y 62. En ese rango, cualquier método que no te obligue a parar el progreso y aun así te deje entre 50 y 80 de oro por hora ya merece atención. Y esto, además, se siente tranquilo. Demasiado tranquilo para lo bien que funciona.
Todo ocurre en la Marisma de Zangar, una zona que la mayoría recorre casi en automático, pensando solo en completar misiones y seguir avanzando. Precisamente por eso, muchos pasan por alto uno de los puntos más cómodos que tiene para farmear mientras subes de nivel.
La zona y por qué no suele haber competencia
La Marisma de Zangar no es una zona popular para el farmeo puro. No hay rutas famosas, no hay spots que todo el mundo tenga marcados y, al menos a día de hoy, no es habitual encontrarte bots dando vueltas sin parar. La gente que aparece por allí suele estar haciendo lo mismo que tú: misiones, cadenas de reputación, avanzar niveles y marcharse. Eso convierte el sitio en una semi-granja muy segura, donde casi nunca tienes que pelear por los mobs ni esperar respawns eternos.
Este detalle es importante, porque cambia completamente la experiencia. No estás tenso. No estás compitiendo. Simplemente juegas. Y mientras juegas, el oro empieza a caer sin que te des cuenta.
Gigantes Marchitos: por qué son tan cómodos de farmear
Los Gigantes Marchitos son el centro de este método. No porque tengan un drop espectacular, sino porque su diseño los hace perfectos para un farmeo relajado. Su velocidad de movimiento es muy baja, lo que permite matarlos sin problemas si juegas una clase a distancia. No hay persecuciones largas, no hay situaciones incómodas, no hay riesgo real si sabes mínimamente lo que haces.
Además, su reaparición es constante. Esto significa que no hay tiempos muertos. No paras. Matas uno, pasas al siguiente, y cuando terminas la vuelta ya hay más disponibles. Es un ritmo fluido, casi automático, ideal para combinar con misiones cercanas o simplemente para estar farmeando mientras hablas con alguien o escuchas algo de fondo.
Qué se busca exactamente al matarlos
Aquí no se trata de un único drop milagroso. La rentabilidad viene de la suma de varias cosas pequeñas que, juntas, funcionan sorprendentemente bien. Por un lado está la Vida Primigenia, que se obtiene juntando diez motas de vida. No cae a montones, pero es constante, y al final de la hora siempre hay alguna que vender. Es un material que mantiene valor y que se mueve bien en subasta.
Luego está la experiencia y la reputación, que es una parte clave del método. No estás sacrificando progreso por oro. Estás subiendo nivel, ganando reputación de la zona y, de paso, llenando las bolsas. Esa sensación de no estar perdiendo el tiempo es lo que hace que este farmeo se sienta tan bien.
A eso se suman las Partes de plantas sin identificar, un ítem que mucha gente no valora lo suficiente. Sirve para reputación y además se vende bien, así que cumple doble función. También está el Zarcillo del Señor de la Marisma, un objeto que con el tiempo se ha ido encareciendo y que ronda cerca de un oro por unidad en muchos servidores. No es un drop constante, pero cuando aparece, se nota.
Y, por supuesto, los ítems verdes. Cinturones, pantalones y piezas que, sin ser nada especial, aportan varios oros más a la suma final.
El cambio radical si tienes Herboristería
Aquí es donde este método pasa de ser bueno a ser realmente interesante. Si tu personaje tiene Herboristería, el farmeo cambia por completo. Al morir, estos gigantes funcionan como si fueran un nodo de recolección, lo que te permite despojarlos dos veces: una para el botín normal y otra para extraer plantas como Hierba Vil.
Esto actúa como un multiplicador directo de la rentabilidad. No es un pequeño extra, es una diferencia clara en el oro por hora. Y lo mejor de todo es que, incluso en este punto, no hay bots compitiendo por los nodos, algo cada vez más raro en este tipo de zonas.
Resultados reales sin optimizar el farmeo
Después de una hora, o una hora y poco, repitiendo que no fue una sesión dedicada solo a farmear, sino combinada con misiones, los números hablan solos. Cuatro Vidas Primigenias se tradujeron en unos ocho oros. Las partes de plantas sin identificar sumaron veintitrés oros. Un cinturón aportó nueve, unos pantalones casi ocho, y el zarcillo otros cuatro. En total, alrededor de 52 oros.
Y eso sin contar el oro directo de los mobs ni el oro que dan las misiones de la propia zona. Si juntas todo, en un par de horas puedes sacarte una cantidad bastante decente sin sentir que has estado haciendo un farmeo pesado o repetitivo.
El extra que no todo el mundo muestra
La mayoría de webs y guías solo enseñan un punto donde aparecen estos mobs, como si no existiera nada más. Pero la realidad es que hay dos zonas adicionales, con todavía menos gente. De esas, solo merece la pena mostrar una. La tercera queda mejor guardarla, porque si este método empieza a circular más de la cuenta, siempre es bueno tener un lugar al que casi nadie va.
No es por misterio ni por ego. Es simplemente sentido común.
Por qué este método merece la pena
Este no es el farmeo que más oro da en cifras absolutas. No es el método explosivo que te hace rico en una tarde. Pero es constante, seguro y compatible con el leveo, y eso lo convierte en una opción muy sólida para cualquiera que esté entre nivel 60 y 62.
Subes nivel, ganas reputación y, cuando miras la bolsa, hay oro. Sin estrés, sin bots y sin competir con nadie. Y a veces, eso es justo lo que apetece.
