Clair Obscur acaba de recibir su mercancía más hermosa. Pero no se puede comprar.
Y no, no lo digo como parte de una campaña de marketing ni como una exageración. Lo digo porque hay algo en esas piezas que no se siente promocional. Se siente… raro. Como si alguien hubiera transformado a los personajes en recuerdos que se pueden colgar del cuello.
La joya imposible de tocar

Hannah Martin y Sandfall Interactive lanzaron una colección de joyería conceptual inspirada en los personajes de Clair Obscur: Expedition 33. No están a la venta. Ni lo estarán. Y eso, por más que lo entiendo, me deja un poco fuera de lugar. Es como si me hubieran regalado algo que no puedo tocar. Como si ese collar de Verso existiera solo para recordarme que nunca voy a tenerlo.
Las piezas fueron diseñadas en Unreal Engine 5 y fundidas simbólicamente entre la estética brutalista del juego y la delicadeza de la Belle Époque. Martin no solo trabajó el metal: trabajó las emociones. Cada joya representa la esencia de un personaje. Eso dicen. Y por cómo lucen… no sé, algo hay de cierto en eso. Te miran. Como si supieran algo que vos no.
33 collares. 0 oportunidades
De toda la colección, sólo 33 collares de Verso fueron creados en el mundo real. Treinta y tres. En plata esterlina. Hechos a mano. Como agradecimiento a quienes sostuvieron este juego cuando aún era solo una idea. Me parece justo. Me parece hermoso. Pero también… me duele un poco. Porque siento que todos los que jugamos Expedition 33 también sostuvimos algo. No con dinero. Con espera. Con silencio. Con teorías que nunca se cumplieron.
Quizás por eso me cuesta entender por qué no los ponen a la venta. No lo digo por capricho. Lo digo porque ver estas piezas tan vivas, tan cercanas, tan cargadas de arte… y saber que no podrás tenerlas, se siente como un tipo nuevo de nostalgia. La que aparece antes de haber perdido algo.
Opinión
Algunos podrán pensar que es una decisión elegante. Yo también. Pero eso no quita la sensación de estar afuera de una fiesta a la que, en el fondo, también ayudaste a organizar.
Eso sí, hay algo que agradecer: la intención. Porque no se trata solo de objetos bonitos. Se trata de crear un puente entre lo que vivimos en el juego y lo que sentimos cuando lo recordamos. Y esas joyas… esas joyas lo hacen. Aunque no podamos tocarlas. Aunque Monoco, por algún motivo, no tenga la suya.
Si te quedaste con ganas de más, hay mucho por descubrir. Puedes explorar el casino expedition 33 o adentrarte en la cueva siniestra expedition 33 para seguir viviendo lo que este mundo tiene para ofrecer.
No sé si esto es arte, homenaje o una forma muy sutil de crueldad.
Pero algo en mí quiere seguir mirando.
