Hay algo en las palabras de Ion Hazzikostas que siempre deja una sensación extraña, como si estuviera sosteniendo algo detrás de cada frase mientras habla de World of Warcraft. Con Midnight volvió a ocurrir. Esta vez su postura sobre los complementos no sonó a simple decisión técnica, sino a una especie de ajuste inevitable, uno que venía haciéndose ruido desde hace años en la comunidad.
Hazzikostas insistió en que los addons que daban ventajas competitivas tenían los días contados. No de golpe, pero sí con esa firmeza que se usa cuando ya no queda mucho que explicar. Por eso la API terminó cerrándose en zonas donde antes era territorio libre para los mods. Pero aun con ese cierre, WoW no quiere deshacerse de las modificaciones. Solo busca que no crucen cierto límite. Un nuevo marco, un recordatorio de que el juego también necesita recuperar parte de su propio control.
Un compromiso extraño: permitir sin permitir del todo
La pausa en el desarrollo de addons como ElvUI o WeakAuras golpeó más de lo que Blizzard quizá esperaba. Es imposible no sentirlo. Son herramientas que se volvieron parte del cuerpo del juego para mucha gente. De repente verlas detenidas es como entrar en tu habitación y notar que algo no está donde debería estar.
Aun así, Hazzikostas aseguró que entiende el impacto. Admitió que el cambio duele, que la comunidad va a tardar en digerirlo, pero que WoW necesita ofrecer sus propias soluciones en vez de seguir dependiendo de parches creados por jugadores. Lo más curioso es que algunas de las funciones actuales del juego nacieron justamente de esos mods que ahora quieren limitar. Un círculo extraño, casi irónico.
Pero Blizzard insiste: Midnight no viene a amputar la creatividad de nadie. Prometen nuevas APIs, nuevos espacios para personalizar sin romper la experiencia del combate. Como si intentaran caminar sobre una cuerda tensa sin mirar hacia abajo.
La beta de Midnight y el temor silencioso a repetir errores
La beta cerrada arrancó con ese aire de incertidumbre que aparece cuando un juego se está revisando a sí mismo. En la primera semana solo toca subir de nivel, perderse un poco, probar pequeños ajustes que no siempre se notan, pero están ahí respirando bajo la superficie. Después llegarán las bandas. Lo serio.
Hazzikostas comentó que no quieren repetir otra expansión donde ciertos addons trivialicen encuentros que llevaron meses de diseño. Lo dijo con calma, pero había un peso detrás de esa idea. También reconoció el nerviosismo de la comunidad: ¿funcionará Midnight como las expansiones anteriores? ¿O será otra cosa, algo que todavía no sabemos si queremos?
Un cambio reciente en la beta permite modificar detalles visuales, como la barra de Poder Sagrado del Paladín. Algo pequeño, sí, pero esas cosas mínimas a veces son las que sostienen la esperanza, como un gesto que indica que todavía hay espacio para tocar, mover, acomodar.
La beta seguirá ajustando jefes, interfaces y ritmos antes del lanzamiento final. Como si Midnight aún estuviera aprendiendo a caminar.
El último respiro de los complementos antes del cambio
El parche 11.2.7 llegará el 2 de diciembre como un último momento para disfrutar los addons tal como los conocemos. Un cierre suave, sin dramatismos, pero presente. Como despedirse sin decir realmente adiós.
Y mientras todo esto ocurre, Midnight sigue sin fecha confirmada. Ese vacío tiene un peso particular. La sensación de que algo grande se acerca, pero todavía no sabemos desde qué dirección.
Tal vez eso sea lo que realmente se siente detrás de las palabras de Hazzikostas: el juego está cambiando otra vez. Y en ese movimiento, algo de nosotros también se mueve.
