Las mejoras de personaje para el aniversario de WoW Burning Crusade ya están activas. Al menos, para algunos. Los jugadores que las compraron empiezan a ver a sus personajes listos para entrar al juego, aunque el camino hasta aquí no fue precisamente limpio. Nada raro, en realidad. Cualquiera que haya vivido lanzamientos anteriores en World of Warcraft sabe que el primer día rara vez se parece a lo prometido.
Hubo mantenimiento. Mucho más de lo esperado. Un pre-parche que se estiró durante horas y una sensación conocida flotando en el aire: esa mezcla de ganas, cansancio y resignación que aparece cada vez que The Burning Crusade Classic vuelve a escena. Al final, las mejoras llegaron. No todas al mismo tiempo. No en todas las regiones. Pero llegaron.
Un lanzamiento que avanzó a trompicones
La mejora de personaje —un salto directo al nivel 58 con un precio que no pasó desapercibido— debía estar disponible desde el inicio. No lo estuvo. Problemas imprevistos, según se explicó después, obligaron a retrasarla mientras el pre-parche seguía su curso con más sombras que luces.
Durante esas horas largas, en las que los servidores parecían respirar con dificultad, fue Tom Ellis, productor sénior de WoW, quien terminó convirtiéndose en la voz más clara del proceso. No desde comunicados oficiales ni desde Battle.net, sino desde X. Mensajes cortos, directos, a veces incluso cansados.
Explicó que el boost ya estaba activo en Burning Crusade Classic en EE. UU., mientras que en Europa todavía se estaba probando. Operaciones grandes de base de datos, dijo. De esas que no se ven, pero que pesan. De esas que, cuando fallan, se llevan por delante la paciencia de medio servidor.
En otro mensaje anterior, dejó ver algo poco habitual en comunicados corporativos: duda. Dijo que la costa oeste seguía caída, que estuvieron cerca la noche anterior y que esperaba que todo volviera alrededor del mediodía… pero que no prometía nada. No pidió paciencia como eslogan. Simplemente contó lo que estaba pasando.
Servidores que se mueven y jugadores que se descolocan
Mientras las mejoras de personaje empezaban a activarse de forma irregular, llegaron más noticias. Cambios de servidores. Algunos esperados, otros no tanto. El reino australiano Maladath fue trasladado a EE. UU., una decisión intencionada, según Ellis, por el estado del servidor. Pero el problema no fue el cambio en sí, sino cómo se comunicó.
Muchos jugadores se enteraron tarde. Demasiado tarde. El propio Ellis reconoció que los avisos previos pasaron desapercibidos y que eso fue un fallo importante. Pidió disculpas. No como fórmula, sino como alguien que sabe que el daño ya está hecho cuando te despiertas y tu reino ya no está donde lo dejaste.
También se anunciaron transferencias gratuitas de personajes hacia Dreamscythe (JcE) y Nightslayer (JcJ), mientras que la creación de personajes en Maladath quedó suspendida. Como si el mapa se hubiera redibujado a medias, sin borrar del todo las líneas antiguas.
Hubo incluso reportes no confirmados de que Nightslayer se movió de servidores centrales a la costa pacífica. Algunos jugadores empezaron a notar más ping. Otros no. Nadie tuvo una respuesta clara. Y Blizzard Entertainment no respondió a las preguntas enviadas por correo sobre estos retrasos y cambios.
Comunicación improvisada, pero humana
Aquí es donde la historia se vuelve curiosa. La comunidad no está especialmente contenta con cómo se compartieron las actualizaciones. Muchos jugadores fueron a Reddit a decir lo obvio: que no debería depender de la cuenta personal de alguien en X para entender qué está pasando con un lanzamiento de este tamaño.
Y aun así, algo cambió el tono. Entre la frustración, apareció el agradecimiento. Porque al menos había alguien hablando. Alguien explicando. Alguien reconociendo errores en tiempo real.
“Tom lo está rompiendo. Comunicación constante. Esto es lo que queremos ver”, escribió un jugador.
Otro fue más directo: no quería abrir una cuenta en X solo para enterarse de algo que debería estar en Battle.net. Y no le faltaba razón.
Esa contradicción define bien este lanzamiento. Fallos técnicos, sí. Retrasos, también. Pero una sensación rara de cercanía que no suele aparecer en estos contextos. No fue una comunicación perfecta. Fue algo más desordenado. Más humano. Y quizá por eso, para algunos, resultó más creíble.
Mientras tanto, los jugadores siguen entrando. Ajustando personajes recién mejorados. Mirando barras de experiencia que ya no están vacías. Pensando en builds, en roles, en qué hacer primero ahora que el portal vuelve a abrirse.
Para los que llegan algo perdidos, conviene repasar una Tier List TBC jugadores promedio, o apoyarse en una Guía de nivelación de Burning Crusade antes de lanzarse de cabeza. Porque aunque el boost te lleve al 58, el resto del camino sigue siendo el mismo de siempre: decisiones, errores y horas que se van sin que te des cuenta.
Y eso, para bien o para mal, también es World of Warcraft.
