No supe exactamente cuándo SurrounDead dejó de ser invisible. Tal vez porque nunca miré los gráficos de Steam buscando respuestas. Pero, de repente, aquel juego de supervivencia zombi económico crecimiento en Steam empezó a cruzar la línea de los juegos que solo existen para unos pocos. Era uno más, hasta que dejó de serlo.
Ahora, cuando hablo de SurrounDead, lo hago con una mezcla rara de asombro y sospecha, como si el éxito se hubiera colado por una rendija en la rutina diaria de los que buscan refugio en mundos que casi nadie mira.
SurrounDead nació sin ruido. Un juego indie, mundo abierto, muy lejos del brillo y las promesas que suelen arrastrar a las masas. Lo hizo alguien solo —Zurvivor— y lo lanzó cuando el calendario no marcaba nada especial. Junio de 2022. Desde entonces, avanzó despacio, casi como si tuviera miedo de molestar. Durante mucho tiempo, su comunidad fue pequeña, fiel pero callada.
Nada que destacar, nada que celebrar. Y, sin embargo, bastó una sucesión de movimientos mínimos para que la cifra de jugadores saltara de unos cuantos cientos a miles. No es solo una historia de éxito digital: es la extrañeza de ver crecer algo en la penumbra.
La vida secreta de un mundo postapocalíptico
SurrounDead nunca intentó ser espectacular. Su estética es simple, casi áspera, y el propio mundo parece querer ahorrarte cualquier sobresalto innecesario. Es un juego de supervivencia de zombis de baja poligonización, donde cada cosa parece puesta con la mínima ambición de no desaparecer del todo.

Aun así, hay una especie de magnetismo en lo silencioso: mientras caminas por paisajes vacíos y recoges lo que otros dejaron atrás, el juego te exige poco, pero te lo da rápido.
Encuentras armas, vehículos, recursos. No hay esa tortura lenta de otros títulos del género, donde cada logro se cobra con horas de sufrimiento. Aquí todo ocurre con cierta prisa, pero sin premura. Hay una sensación extraña de gratificación sin estrés. El multijugador no existe todavía, pero la hoja de ruta está ahí, recordando que algo puede cambiar en cualquier momento.
Lo que más sorprende no es lo que SurrounDead promete, sino lo que consigue sin esfuerzo. Los jugadores que se quedan, lo hacen por algo difícil de explicar. Es esa mezcla de rutina y hallazgo, de volver siempre a un lugar que apenas cambia, pero en el que —por alguna razón— te sientes menos solo. Las cifras, hasta hace poco, eran apenas un susurro: unos 250 supervivientes cada mes, sosteniendo un mundo pequeño para que no desapareciera del todo.
Todo eso cambió en cuestión de semanas. Abril de 2025. El gráfico plano se rompió. Cinco mil, casi seis mil jugadores de repente. Nadie puede decir que lo esperaba, y sin embargo, ahí estaba, latiendo en las estadísticas como una tormenta rara.
Descuentos, parches y una reacción en cadena inesperada
Muchos creen que el secreto de ese salto es simple: el precio. El 8 de abril de 2025, SurrounDead apareció con un 50% de descuento en Steam. De diez dólares a cinco. Parecía una anécdota más. Pero no. En apenas cinco días, la cifra de jugadores explotó: de 129 a más de mil. Después, otra promoción —finales de mayo— y el salto fue todavía más salvaje, hasta los 4,151 usuarios activos. No fue casualidad, pero tampoco fue solo el dinero.

Antes ya había habido rebajas. Incluso una en diciembre, con un 60% de descuento durante las rebajas de invierno. Pero en ese entonces, nada cambió. La diferencia, lo que nadie había notado del todo, fue un parche: la actualización 0.7.0.
Llegó justo después de la primera rebaja fuerte y, aunque parezca un detalle menor, ahí se coló la novedad. Nuevos arreglos, menos bugs, detalles que solo aprecian quienes pasan horas en los mismos paisajes.
Así empezó el efecto dominó. El sistema de recomendaciones de Steam comenzó a notar la presencia del juego. Las reseñas, que casi siempre eran buenas, multiplicaron su efecto como un rumor. Y el “boca a boca” digital hizo el resto. No era solo un juego económico: se volvió un espacio donde la gente quería estar, aunque solo fuera para recordar qué se siente ver crecer algo desde la nada.
lgo de otros juegos se filtra aquí
No puedo evitar pensar en cómo algunos títulos, como Clair Obscur —con su aire casi secreto y sus paisajes de luz rota— se convierten en refugios para quienes buscan algo más que acción o perfección técnica.
En SurrounDead, pasa algo parecido. Tal vez lo que atrapa no es la mecánica, ni la dificultad, ni siquiera el hambre de supervivencia. Es la posibilidad de habitar un margen, de perderse en la rutina mínima y encontrar, de pronto, un sentido inesperado.
SurrounDead comparte ese mismo espíritu de los juegos que no quieren ser noticia, pero terminan siéndolo por pura acumulación de momentos pequeños. No importa si son bugs corregidos o si es solo el eco de una comunidad fiel que decide quedarse un poco más. Lo importante es que, por unos meses, lo insignificante se volvió visible.
Y, quizás, la lección es que el crecimiento no siempre tiene explicación. A veces ocurre porque sí. Porque la gente, de pronto, encuentra un sitio donde quedarse. Aunque no sepa explicarlo. Aunque mañana todo vuelva a ser silencio.
