Si quieres entender quiénes son los Skyborne de WoW Forever, hay que olvidarse por un momento de la idea de que Blizzard simplemente ha creado otra variante de elfo para añadirla a Azeroth. Su aspecto puede llevar fácilmente a esa conclusión, pero su historia comienza miles de años antes del World of Warcraft original y está conectada directamente con los Altonatos, Eldre’Thalas y una ruptura que terminó llevando a un pequeño grupo de elfos hasta el Plano Elemental del Aire.
Allí permanecieron aislados durante milenios, desarrollando una cultura que Azeroth prácticamente olvidó mientras otros descendientes de los antiguos Altonatos seguían caminos completamente diferentes. Ahora ese aislamiento está llegando a su fin. Los sistemas que mantienen con vida su hogar están fallando, sus protectores elementales han desaparecido y los Skyborne tendrán que regresar a un mundo del que sus antepasados escaparon hace miles de años. Ese es el punto desde el que WoW Forever introduce a los Shen’dorei.
Para entender a los Skyborne tenemos que volver a los antiguos Altonatos
La historia empieza mucho antes de que existieran la Horda y la Alianza tal y como las conocemos. Dentro de la antigua sociedad de los elfos de la noche surgieron los Altonatos, una élite formada por individuos que destacaban por su posición, riqueza, inteligencia y, especialmente, su relación con la magia.
Una de aquellas comunidades terminó estableciéndose en Eldre’Thalas aproximadamente hacia el año 12.000 antes del Portal Oscuro. Para cualquier jugador veterano, el nombre moderno del lugar resultará mucho más familiar: hablamos de Dire Maul.
Los Shen’dralar hicieron de Eldre’Thalas su hogar y allí sobrevivieron incluso a uno de los acontecimientos que cambió Azeroth para siempre. Cuando llegaron la Guerra de los Ancestros y la posterior Gran Fragmentación, alrededor del año 10.000 antes del Portal Oscuro, su ciudad sobrevivió al desastre. El precio fue quedar cada vez más aislados del resto de la civilización de los elfos de la noche.
Ese aislamiento es importante porque aquí comienza a formarse una rama distinta dentro de una historia élfica que ya de por sí tiene suficientes divisiones como para necesitar un árbol genealógico al lado.
Los futuros Skyborne todavía no existían como pueblo. Sus antepasados seguían formando parte de los Shen’dralar. ¿Y adivinas? eso cambiaría con el príncipe Tortheldrin.
Immol’thar terminó provocando la ruptura de los Shen’dralar
Miles de años después de la Gran Fragmentación, aproximadamente hacia el 7300 antes del Portal Oscuro, Tortheldrin buscó una solución al problema de mantener a su pueblo y recurrió a Immol’thar.
Quien haya recorrido Dire Maul en el WoW clásico seguramente reconocerá el nombre. Immol’thar es el demonio aprisionado dentro de la ciudad cuya energía fue utilizada por los Shen’dralar durante miles de años. La decisión permitió mantener a aquella sociedad, pero también terminó provocando conflictos internos.
Una parte de los Shen’dralar se rebeló contra Tortheldrin. Y aquí es donde la historia de WoW Forever toma un camino que hasta ahora no habíamos recorrido.
Los rebeldes abandonaron Eldre’Thalas mientras Tortheldrin los perseguía. No estaban fundando una nueva nación ni marchándose con un destino perfectamente definido. Estaban huyendo. Durante esa escapada acabaron entrando en contacto con elementales del viento y consiguieron llegar a un acuerdo con ellos. Ese pacto acabaría cambiándolo todo.
Los elementales llevaron a los futuros Skyborne hasta Skywall
Los elementales del viento hicieron algo bastante más radical que ofrecerles refugio temporal. Elevaron una porción de tierra y la trasladaron hasta Skywall, el Plano Elemental del Aire. Así nació la Isla Zephras.
Aquellos antiguos rebeldes encontraron un lugar donde Tortheldrin ya no podía alcanzarlos y donde podían comenzar de nuevo lejos de Eldre’Thalas. El problema es que ese refugio también los separó prácticamente por completo del resto de Azeroth. Pasaron miles de años.
Mientras Azeroth sufría guerras, nacían reinos y diferentes pueblos élficos seguían transformándose, los habitantes de Zephras desarrollaron su propia sociedad en aislamiento. Su relación con los elementales y con el viento dejó de ser simplemente la consecuencia de aquel antiguo pacto y pasó a formar parte de su identidad.
Con el tiempo serían conocidos como los Shen’dorei, el “pueblo oculto”, y finalmente como los Skyborne.
Esto explica también buena parte de su estética. No estamos simplemente ante elfos vestidos de azul porque Blizzard necesitara distinguirlos visualmente. Su arquitectura, sus habilidades y su propia zona inicial están construidas alrededor del aire, los elementales y los miles de años que pasaron separados del Azeroth que conocemos.
Los Skyborne no son Altos Elfos ni Elfos de Sangre
Aquí es importante detenerse porque es muy fácil mezclar las diferentes ramas. Los Skyborne proceden de los antiguos Altonatos, pero eso no significa que sean Altos Elfos. Comparten un origen muy lejano, pero sus antepasados tomaron otro camino.
Mientras los rebeldes que acabarían convirtiéndose en los Skyborne escapaban de Eldre’Thalas y terminaban vinculados a los elementales del viento, otro grupo de Altonatos liderado por Dath’Remar siguió su propia historia.
Dath’Remar y los suyos fueron expulsados de Kalimdor aproximadamente hacia el 7300 antes del Portal Oscuro. Viajaron hacia el este y, siglos después, fundaron Quel’Thalas. De aquella rama surgirían los Altos Elfos que conocemos y, muchísimo tiempo después, los supervivientes de Quel’Thalas adoptarían el nombre de Elfos de Sangre tras la devastación de su reino. Los Skyborne no pasaron por ese proceso.
No vivieron la fundación de Quel’Thalas como pueblo, ni su historia depende de la transformación posterior de los Altos Elfos. Cuando todo aquello ocurrió, los antepasados de los Skyborne ya habían seguido su propio camino.
Es más preciso verlos como dos ramas que parten de un pasado remoto relacionado con los Altonatos y después evolucionan por separado durante miles de años.
La Isla Zephras ha mantenido a los Skyborne apartados de Azeroth
Zephras no será simplemente el lugar que aparece en la introducción de la raza. Será su zona inicial y cubrirá aproximadamente los niveles 1 al 12, por lo que Blizzard tiene bastante espacio para utilizarla como presentación de su cultura y del problema que los obliga a abandonar su aislamiento.
La isla lleva miles de años vinculada a Skywall y depende de estructuras y fuerzas elementales para mantenerse. Eso ha permitido a los Shen’dorei vivir lejos de las grandes guerras de Azeroth, pero también ha creado una dependencia bastante peligrosa. Ahora está empezando a romperse.
Los benefactores elementales que protegían Zephras han desaparecido y los pilones responsables de sostener la isla están fallando. El refugio que durante milenios permitió a los Skyborne permanecer fuera del mundo deja de ser seguro.
Ese es el verdadero detonante de su llegada a WoW Forever. No regresan a Azeroth porque de repente hayan decidido explorar qué ocurrió durante los últimos miles de años. Regresan porque la forma de vida que les permitió mantenerse aislados ya no parece sostenible.
Y dentro de su propia sociedad no todos están de acuerdo sobre qué hacer después.
High Order y Windshapers representan dos respuestas al mismo problema
Aquí aparece uno de los elementos más interesantes de los Skyborne porque Blizzard ha utilizado su conflicto interno para justificar algo bastante poco habitual en el WoW clásico: la misma raza puede terminar formando parte de la Horda o de la Alianza.
Entre los Shen’dorei existen diferentes grupos, entre ellos los High Order y los Windshapers. También se ha mencionado a los Al’Aketh dentro del conflicto que atraviesa Zephras.
Los High Order descienden de antiguos eruditos Altonatos de Eldre’Thalas y consideran que la dependencia absoluta de los elementales ha dejado a su pueblo en una posición vulnerable. Si los espíritus desaparecen y toda tu civilización depende de ellos, tienes un problema bastante serio.
Su respuesta consiste en mirar nuevamente hacia el conocimiento arcano perdido y recuperar parte de aquello que sus antepasados dejaron atrás. En el juego, esta rama está vinculada a la Alianza y puede acceder al Mago como una de sus clases diferenciadoras.
Los Windshapers mantienen una relación mucho más estrecha con la tradición elemental que permitió sobrevivir a los Shen’dorei. Están vinculados al legado de aquellos primeros elfos que recibieron los dones de los espíritus del viento y su camino encaja con el acceso al Chamán dentro de la Horda.
No estamos, por tanto, ante una raza que pertenezca históricamente a una de las dos grandes facciones y que posteriormente cambie de bando. Los Skyborne llegan con una división propia y será el jugador quien decida qué camino toma su personaje.
Los Skyborne pueden elegir entre Horda y Alianza
Al crear un Skyborne podremos escoger nuestra facción. Esa elección tendrá consecuencias jugables y no será simplemente cambiar el color de la bandera que aparece al lado del personaje.
Las dos versiones comparten Guerrero, Cazador, Pícaro y Druida. Los Skyborne alineados con la Alianza pueden ser Magos, mientras que los que elijan la Horda tienen acceso al Chamán. Blizzard también ha preparado formas específicas para sus druidas, además de personalizaciones, voces, bailes y habilidades raciales propias.
La decisión encaja bastante mejor cuando conocemos su historia. Blizzard no ha necesitado inventarse que media raza simpatiza repentinamente con Ventormenta y la otra media con Orgrimmar. El punto de ruptura existe dentro de Zephras: hay distintas ideas sobre cómo debe sobrevivir su pueblo ahora que el sistema que los protegió durante milenios está fallando.
Después será WoW Forever quien tenga que explicar bien cómo esas posiciones terminan conectando con las dos facciones.
Su llegada también encaja con la línea temporal de WoW Forever
Hay otra razón por la que Blizzard puede introducir ahora una historia de este tamaño sin intentar encajarla a martillazos dentro de décadas de expansiones posteriores.
WoW Forever no pretende recorrer exactamente la misma cronología que Retail. Blizzard lo está construyendo como una evolución alternativa de la experiencia clásica, utilizando historias, regiones y personajes que podían haber seguido otros caminos. Los Skyborne son probablemente uno de los ejemplos más claros de esa filosofía.
Parten de elementos que ya pertenecen al Warcraft clásico —los Altonatos, Shen’dralar, Eldre’Thalas, Tortheldrin, Immol’thar y la obsesión de aquellas sociedades por sobrevivir mediante fuentes de poder poco convencionales— y desde ahí Blizzard abre una rama nueva.
Eso me parece bastante más interesante que introducir una raza sin ninguna conexión con el mundo original. Puedes discutir si Azeroth necesitaba otra variante élfica, y seguramente esa discusión nos acompañará durante bastante tiempo, pero al menos los Skyborne tienen raíces colocadas en una parte reconocible de la historia de Warcraft. Blizzard ha explicado precisamente que quería aprovechar historias que habían quedado sin explorar dentro del material clásico.
Nuestra opinión
Al principio los Skyborne pueden parecer una incorporación bastante sencilla de resumir: nuevos elfos, una isla flotante y una relación muy evidente con el viento. Cuando empiezas a tirar del hilo de Eldre’Thalas, la cosa mejora bastante.
Lo que más me convence es que Blizzard no necesita borrar lo ocurrido con los Shen’dralar para hacerles sitio. Ha cogido una ruptura ocurrida miles de años atrás y la utiliza para construir una rama que pudo desaparecer del radar de Azeroth durante todo este tiempo. En un proyecto como Forever, esa es probablemente una de las mejores formas de añadir contenido nuevo sin hacer que el Warcraft clásico deje de reconocerse.
También hay algo bastante apropiado en que su regreso empiece precisamente cuando falla aquello que los mantuvo a salvo. Sus antepasados escaparon de un líder que había hecho depender la supervivencia de su pueblo del poder de Immol’thar. Miles de años después, los Skyborne descubren que su propia civilización también depende de unas fuerzas elementales que pueden desaparecer. Toca salir de Zephras.
Y después de miles de años escondidos, Azeroth ya no es precisamente el mundo que dejaron atrás.
