A veces un juego aparece sin avisar y te cambia el ritmo del día. Este nuevo RPG de mundo abierto gratuito en Steam llegó así, casi como un golpe de aire que se cuela por una ventana mal cerrada. Where Winds Meet se siente amplio, lleno de lugares que parecen esperar desde hace siglos a que alguien vuelva a mirarlos. Lo abrí sin expectativas y terminé quedándome en un rincón del mapa solo para ver cómo la luz se movía sobre un río que no existe fuera de esta pantalla.
Hay algo en la forma en que este mundo respira. La China del siglo X se despliega como si estuviera hecha de papel viejo, de templos que guardan ecos, de caminos que se sienten recorridos antes. Encarnas a un joven espadachín que intenta entender quién es, pero más allá de la historia, lo que atrapa es la sensación de estar caminando dentro de un recuerdo ajeno.
Where Winds Meet gratis en Steam
El lanzamiento en Occidente trajo una avalancha de jugadores, una multitud atravesando puentes, techos y praderas al mismo tiempo. SteamDB marcó más de 176.000 personas en un día, una cifra que no se siente fría cuando estás dentro del juego: notas presencias, pasos que no ves, duelos que ocurren a unos metros y dejan un rastro de polvo en el aire.

Dicen que el combate es lo mejor, y tal vez tengan razón. Tiene un ritmo extraño, como si cada movimiento estuviera buscando algo que todavía no entiende. El sistema gacha aparece, sí, pero no aplasta. No es ese tipo de juego que te obliga a pagar para respirar. Aquí puedes moverte sin mirar la billetera, sin la sensación de que alguien te está empujando a comprar algo para seguir.
Los gráficos… bueno, hay momentos en que el paisaje parece detenerse solo para que lo contemples. Y uno cae en eso. Terminas observando una muralla que no tiene importancia alguna, o un caballo cruzando un mercado, como si ese detalle menor guardara una historia invisible.
Una experiencia que mira hacia dentro
Algo curioso pasa con las voces. El audio en chino suena distinto, más coherente con los gestos, con la forma en que los personajes se detienen antes de hablar. La traducción al inglés, en cambio, queda un poco despareja: labios que se mueven sin sonido, silencios que no estaban previstos. Pero a veces esos errores terminan dando una textura propia, como si el mundo recordara su origen y no quisiera disfrazarlo del todo.
Hay juegos que te empujan hacia adelante. Este te invita a quedarte quieto. A escuchar. A mirar cómo cambia el color del cielo cuando entras a Kaifeng por primera vez. A notar detalles que no sirven para nada pero que, por alguna razón, te acompañan cuando cierras la pantalla.
Where Winds Meet es grande, es gratuito y está vivo. Y aunque no promete respuestas, ofrece lugares donde detenerse un momento más de lo necesario. A veces eso es suficiente.
