Esto no iba a ser así.
Uno pensaría que con todo el peso de Kojima detrás, con esa imagen de Sam contra el horizonte, todo el mundo aplaudiendo… no habría dudas. Pero 2025 está jugando su propio juego. Death Stranding 2: On the Beach llegó fuerte, más pulido, más hermoso, con una puntuación de 90 en Metacritic y una comunidad que, por momentos, parecía adorarlo en silencio. Sin embargo, algo se desvió. Alguien se coló en la carrera. Y ese alguien fue Clair Obscur: Expedition 33.
El nombre no decía mucho al principio. Un RPG por turnos, en plena era de shooters cinemáticos y mundos abiertos colosales. ¿Quién iba a detenerse a mirar eso? Y sin embargo… ahí está. Pisándole los talones al gigante. Y en algunos aspectos, pasándolo por la izquierda. Hay algo en esa decisión de Sandfall Interactive, en ese riesgo casi ingenuo, que está resonando más de lo esperado. Tal vez porque se siente valiente. Tal vez porque nos recuerda a cuando jugábamos sin saber que estábamos analizando nada.
¿Por qué Death Stranding 2 podría tener más difícil el camino al GOTY?
Nadie niega que Death Stranding 2 es impresionante. Lo es. Te mete en su mundo con una fuerza visual que aplasta, con una historia que, incluso sin querer, te atraviesa. Pero hay una palabra que empieza a pesarle: seguridad. Porque sí, es más grande, más profundo, más detallado. Pero también es… lo mismo. Solo que mejor. Y eso, en un año como este, no alcanza.

Clair Obscur: Expedition 33 hizo algo que Death Stranding 2 no se permitió: equivocarse. O al menos arriesgarse a hacerlo. Apostó por un sistema de combate que mezcla turnos con tiempo real, por una estética pictórica que parece salida de un sueño febril, por personajes que, aunque no entiendas del todo, te quedan dando vueltas días después. Y lo más loco: viene de un estudio independiente.
En esa decisión de no seguir el camino seguro, Clair Obscur encontró su fuerza. Porque en 2025, parece que lo que se premia no es solo la excelencia técnica. Es la osadía. Es hacer algo que podría haber salido mal, pero salió tan bien que no sabes cómo.
Un RPG por turnos contra un coloso narrativo
Piénsalo. Hace unos años, un juego por turnos habría sido casi invisible en los premios grandes. Pero aquí estamos. Y no solo es visible: está compitiendo de tú a tú con uno de los nombres más grandes del medio. Clair Obscur: Expedition 33 no solo tiene un sistema de combate inteligente y fresco, tiene una atmósfera que se siente… íntima. Como si el juego te hablara bajito, mientras todo el mundo grita.
Su mundo es raro, pero coherente. Su historia no busca impresionarte, sino arrastrarte. Y lo logra. Y si todavía no te convenciste, aquí tienes una pista más: ya tenemos una guía detallada del Casino Expeditión Clair Obscur 33. No es solo hype. Es contenido que nos obliga a quedarnos ahí, explorando.
Death Stranding 2, en cambio, sigue siendo él mismo. Hermoso, sí. Pero predecible. No por su historia, sino por su estructura. Jugarlo se siente como revisitar un lugar donde fuiste feliz. Pero también donde ya sabes dónde están las grietas del suelo. Clair Obscur, en cambio, te da miedo pisar. Y por eso mismo, fascina.
El año de lo inesperado
2025 tiene algo extraño. No es solo que los juegos están buenos. Es que la emoción viene de donde no la esperábamos. Ya no alcanza con hacer las cosas bien. Hay que hacerlas distinto. Hay que romper algo. Y ahí, Clair Obscur tiene ventaja.
Claro, nadie está diciendo que Death Stranding 2 no pueda llevarse el GOTY. Tiene con qué. Pero este año no se gana solo con calidad. Se gana con coraje. Y en ese campo, Sandfall Interactive se movió como si no tuviera nada que perder.
Y no olvides otro detalle: si te interesa lo que se esconde bajo la superficie, tienes que ver la Guía completa de la Cueva Siniestra, que revela cosas que quizás ni el juego quería que encontráramos.
Al final, puede que gane el que menos se cuidó. El que no sabía si lo lograría. El que no tuvo miedo de parecer torpe. Porque a veces, en este mundo de videojuegos perfectos, lo que más nos toca… es lo que se atrevió a no serlo.
Tal vez no se trata de ganar
No sé si lo has notado, pero a veces los premios no tienen nada que ver con lo que más recordamos. He jugado títulos que se llevaron todos los galardones posibles y, sin embargo, no me dejaron nada. Y he jugado otros —más torpes, más vacilantes— que todavía me acompañan.
Con Clair Obscur: Expedition 33, siento eso. No que vaya a arrasar en la temporada de premios. Sino que va a quedarse. En las conversaciones pequeñas. En los foros que sobreviven. En la memoria de quienes encontraron ahí algo que no sabían que buscaban.
Death Stranding 2 es monumental. Pero no me atraviesa igual. Tal vez porque lo respeto demasiado como para sentirlo cercano. En cambio, Clair Obscur me hace sentir incómodo. Me obliga a detenerme. Me muestra algo que no termino de entender. Y, curiosamente, por eso mismo, me importa más.
No sé si debería ser el Juego del Año. No sé si importa. Lo que sí sé es que, cuando apague la consola, no será el ganador el que me persiga. Será el que me hizo una pregunta sin respuesta. El que me habló como si me conociera. El que no necesitó ser perfecto para doler.
Preguntar a ChatGPT
