¿Te has topado con ese enorme edificio flotante en Clair Obscur: Expedition 33 y no tienes ni idea de si vale la pena? Bien, hablemos del Flying Casino, ese rincón opcional al que solo puedes llegar cuando dominas el cielo.
No es el sitio más rebosante de acción, pero guarda un par de tesoros que podrían interesarte: un atuendo exclusivo y un disco de música que suena a nostalgia parisina. Si ya desbloqueaste la habilidad de volar, esto es lo que necesitas saber para sacarle el jugo a tu visita.
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Expedition Clair Obscur 33 – Cómo acceder y qué encontrarás en el Flying Casino

Primero lo esencial: necesitas saber volar. Literalmente. Esta mecánica se desbloquea en el tercer acto de Clair Obscur: Expedition 33, y te lo dirán en pantalla con un aviso que no deja lugar a dudas. Una vez lo tengas, sube a Esquie y dirígete al portal flotante que lleva directamente al casino. Sí, ese que parece tan inaccesible al principio.
Una vez atraviesas el portal, el camino es único y bastante directo. No hay pérdida. Pero la entrada al edificio principal está tapiada… aunque no del todo. Te vas a encontrar con un Gestral custodiando el lugar. Y aquí viene el truco: si vas como humano, ni te va a mirar. Para progresar, tendrás que asumir el control de Monoco antes de acercarte.

Cuando Monoco se acerque a la entrada, podrás interactuar con ella. El Gestral aparecerá y, tras unas líneas de diálogo (y un par de clics en “sí, sí, sí”), te permitirá elegir cómo continuar la conversación. Terminarla con éxito te recompensará con el atuendo Lumiere, exclusivo para Monoco. No cambia las reglas del juego, pero… es jodidamente elegante.
El disco musical oculto: Reveries Dans Paris

Puede que estés coleccionando los discos, o tal vez solo quieras darle un toque melancólico a tu próxima parada en el campamento. En cualquier caso, el disco número 33 de Clair Obscur: Expedition 33 te espera justo aquí, en el Casino Volador.
Para encontrarlo, no hace falta rebuscar demasiado. Desde la entrada del edificio, gira hacia la derecha y sigue el camino. Al final te toparás con “Reveries Dans Paris”, una pieza musical que captura a la perfección ese aire de ensoñación decadente que envuelve al juego. Llévatela. Escúchala después. Te aseguro que no suena igual fuera del contexto del casino.
La magia que se esconde entre las ruinas flotantes
Hay algo extraño —casi melancólico— en esos espacios opcionales que los juegos nos ofrecen. Como si dijeran: “no tienes que venir, pero si lo haces… quizá encuentres algo más que un objeto.” El Flying Casino de Clair Obscur: Expedition 33 no está lleno de enemigos ni recompensas espectaculares. No te espera un jefe final, ni una cinemática que cambie tu historia.
Pero, si te detienes, si lo recorres con calma… hay algo ahí. Una sensación. Como si alguien hubiese querido esconder un trozo de alma entre esas paredes flotantes.
Tal vez sea el silencio, o el gesto del Gestral que al final sí te habla. Tal vez sea el eco de esa música olvidada —Reveries Dans Paris— que suena como un recuerdo que nunca tuviste. Y sí, puedes ignorarlo. Puedes seguir con tu misión, con tu urgencia de avanzar. Pero si decides entrar, si decides mirar con otros ojos, quizá entiendas por qué hay lugares que no están hechos para el progreso… sino para detenerse.
Porque a veces, en estos juegos que tanto nos dan, lo más valioso no es lo que consigues… sino lo que te permites sentir. Incluso si es por solo cinco minutos en un casino flotante que casi nadie recuerda.
