La cifra de jugadores activos en Burning Crusade ahora mismo es bastante más alta de lo que muchos esperaban. Yo incluido. Si miras los datos de Ironforge, estamos hablando de casi 250.000 jugadores registrados en raideo. Y eso no es una anécdota, es una comunidad enorme para una versión que muchos daban por superada.
Se suponía que el boom ya había pasado. Que Classic había vivido su momento, que el aniversario quedaba atrás y que la mayoría había migrado definitivamente al retail. Pero los números cuentan otra historia. Y cuando los números contradicen el relato popular, conviene pararse un segundo.
Es tendencia: Cómo ganar 200 de oro por hora en Nagrand
Burning Crusade sigue muy vivo (más de lo que parece)
Decir que Classic está muerto se ha convertido casi en una frase automática. Se repite sin mirar datos, sin revisar actividad real, sin observar cómo se mueven los servidores. Sin embargo, los jugadores activos en Burning Crusade demuestran que hay una base sólida que no depende del hype ni de lanzamientos recientes.
Burning Crusade ofrece algo que no todos valoran hasta que lo pierden: progresión más lenta, economía más exigente, contenido que no está diseñado para consumirse en dos semanas. Para muchos jugadores, ese ritmo encaja mejor con su forma de jugar hoy en día. No buscan la novedad constante, buscan estabilidad y sensación de progreso real.
Además, la estructura social en Classic sigue siendo más fuerte que en retail. Gremios que llevan años juntos, jugadores que se conocen desde hace varias expansiones, rutinas semanales que no dependen de un parche nuevo para existir. Esa constancia explica por qué los jugadores activos en Burning Crusade se mantienen en cifras tan altas incluso sin una campaña de marketing detrás.
No es un pico artificial creado por un evento puntual. Es una base que ya estaba ahí y que simplemente no ha desaparecido.
El efecto The War Within y el “mes libre” del retail
Ahora bien, también hay que ser honestos. The War Within ha terminado su fase fuerte de contenido. Muchos jugadores de retail ya han limpiado banda, completado temporada y exprimido el parche. Y cuando eso ocurre, se genera un periodo intermedio hasta la siguiente gran actualización.
Ese espacio de tiempo influye.
Es lógico pensar que parte de los actuales jugadores activos en Burning Crusade provienen de ese paréntesis. Jugadores de retail que, mientras esperan la próxima expansión prevista para principios de marzo, vuelven a Classic para mantenerse activos dentro del ecosistema WoW.
Esto no invalida los números, pero sí obliga a analizarlos con perspectiva. ¿Estamos viendo un crecimiento estructural o un trasvase temporal? Probablemente haya una mezcla de ambas cosas. Hay jugadores que vuelven solo por unas semanas, pero también hay otros que, al regresar, recuerdan por qué se quedaron tanto tiempo en Classic en primer lugar.
La prueba real llegará en dos o tres meses, cuando la nueva expansión esté en pleno rendimiento y el retail vuelva a absorber atención. Si entonces los jugadores activos en Burning Crusade siguen en cifras similares, ya no podremos hablar solo de efecto rebote. Estaremos ante una comunidad consolidada que elige Classic por preferencia, no por falta de contenido en otra parte.
Por ahora, los datos son claros: Burning Crusade no está desapareciendo. Y los próximos meses dirán si este cuarto de millón de jugadores es circunstancial… o una confirmación de que Classic sigue teniendo más fuerza de la que muchos pensaban.
