Kenshi nunca fue un RPG pensado para gustarle a todo el mundo. Y quizá por eso terminó encontrando una comunidad tan obsesiva. Mientras otros juegos intentan convertirte en el héroe elegido desde el primer minuto, aquí eres poco más que otro cuerpo perdido en un desierto enorme, roto y bastante hostil. Uno que puede terminar esclavizado, muriendo de hambre o siendo devorado por caníbales antes siquiera de entender cómo funcionan las cosas.
Y aun así, o quizá precisamente por eso, el RPG de mundo abierto de Lo-Fi Games acaba de alcanzar un nuevo hito en Steam: más de 3 millones de copias vendidas. Un número que tiene bastante mérito para un juego que nunca se preocupó demasiado por parecer amable.
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Un mundo abierto gigantesco donde nadie viene a salvarte
Hay algo curioso en Kenshi. Algo que cuesta explicar hasta que llevas varias horas dentro de su mundo y entiendes que el juego no tiene ningún interés en hacerte sentir importante. No hay una narrativa que te empuje constantemente hacia adelante ni un sistema diseñado para protegerte de tus propios errores. Si tomas una mala decisión, pagas las consecuencias. Y normalmente las pagas caro.
Eso cambia completamente la manera en que se vive el juego. En lugar de avanzar siguiendo una ruta clara, acabas construyendo historias pequeñas y bastante personales. Un jugador puede terminar levantando una ciudad en medio del desierto. Otro pasa decenas de horas sobreviviendo como mercenario. Otro simplemente intenta no morir mientras roba comida en pueblos abandonados. Y todos sienten que su partida les pertenece.
Lo más impresionante es el tamaño del mapa. Kenshi ofrece más de 870 kilómetros cuadrados para explorar, una cifra absurda incluso comparada con gigantes del mundo abierto como GTA 5, cuyo mapa ronda los 81 km². Pero el tamaño aquí no se siente vacío. Hay facciones enfrentadas, grupos religiosos, esclavistas, bandidos y comunidades enteras moviéndose por el mapa como si el jugador no existiera. Porque, en realidad, no existes demasiado para ellos. Y eso se nota. Muchísimo.
La dificultad de Kenshi es precisamente lo que enamora a sus jugadores
Muchos RPG modernos tienen miedo de frustrar al jugador. Kenshi no. A veces parece disfrutarlo un poco. Hay momentos donde el juego directamente te aplasta sin explicaciones y te deja tirado en mitad del desierto preguntándote qué salió mal. Lo curioso es que esa crueldad terminó convirtiéndose en una de sus mayores virtudes.
Las reseñas de Steam están llenas de historias así. Jugadores que comenzaron siendo esclavos y acabaron liderando ejércitos enteros. Otros que perdieron todas sus pertenencias después de confiarse durante un viaje. Algunos cuentan derrotas como si fueran recuerdos reales, y eso dice bastante sobre el tipo de experiencia que construye Kenshi.
No sé si todos los juegos deberían ser así de duros. Probablemente no. Pero aquí funciona porque el fracaso tiene peso. Cuando algo sale bien, se siente ganado de verdad. No como una recompensa automática por seguir un marcador en pantalla.
Además, Kenshi tiene esa estética extraña de juego viejo, casi incómodo a veces, que termina jugando a su favor. Desde fuera puede parecer tosco o incluso anticuado, pero después de unas horas entiendes que buena parte de su identidad nace precisamente de esa libertad caótica que otros estudios ya ni se atreven a intentar.
Es uno de esos juegos donde las mejores historias no están escritas por los desarrolladores. Las termina escribiendo el jugador mientras intenta sobrevivir.
Kenshi 2 sigue en camino, aunque sus creadores todavía guardan silencio
Con el anuncio de los 3 millones de ventas, muchos jugadores aprovecharon para volver a preguntar por Kenshi 2. Y la respuesta de Lo-Fi Games fue bastante honesta. Dijeron que todavía no quieren enseñar demasiado porque prefieren esperar a que todo tenga un aspecto sólido antes de iniciar una campaña más fuerte de marketing.
La verdad, tiene sentido. Sobre todo viendo el nivel de expectativas que existe alrededor de la secuela.
Mientras tanto, el estudio abrió la web kenshi2when.com, donde los fans pueden seguir algunas novedades relacionadas con el desarrollo. También añadieron nuevos artículos cosméticos en Steam Points, un peluche oficial y un póster para celebrar el nuevo récord de ventas.
Pero incluso con todo eso, la sensación es que Kenshi sigue creciendo de una forma rara, casi silenciosa. No tiene el ruido de otros RPG gigantescos ni campañas constantes apareciendo en redes sociales. Funciona más bien como esos juegos que alguien te recomienda una noche cualquiera diciendo “dale unas horas”. Y luego desapareces durante meses.
Porque sí, visualmente quizá no impresione demasiado en 2026. Y sí, tiene sistemas torpes, animaciones extrañas y momentos bastante injustos. Pero también tiene algo que muchos juegos enormes han perdido hace tiempo: la sensación de aventura impredecible.
Nuestra opinión
Hay juegos que intentan hacerte sentir poderoso desde el primer minuto. Kenshi hace exactamente lo contrario. Te rompe. Te deja solo. Y después espera a ver qué haces con eso. Creo que ahí está buena parte de su encanto.
Lo interesante es que nunca necesita impresionarte con cinemáticas gigantes ni con personajes escritos para volverse virales. Todo nace de situaciones pequeñas. Una pelea absurda que sale mal. Un viaje que parecía corto y termina en desastre. Un personaje que sobrevive por pura casualidad. Cosas mínimas que terminan quedándose contigo más de lo esperado.
Y quizá por eso tanta gente sigue hablando de Kenshi tantos años después. Porque no se siente diseñado para complacerte. Se siente como un mundo que existiría igual aunque tú no estuvieras ahí. Y honestamente… ya quedan muy pocos RPG que se atrevan a hacer eso.
