No sé ustedes, pero hay algo raro en todo esto. El remake de Final Fantasy 7 en Switch 2 tiene un gran problema, y no lo digo solo por los 90 GB que ocupará en la consola. Es más profundo. Más frustrante. Más de esa sensación que queda cuando algo que querías mucho, llega… pero llega mal.
La noticia llegó con ruido de hype: Final Fantasy 7 Remake aterrizará en Switch 2 a principios de 2026. Y sí, una parte de mí lo celebró. Poder jugar esta versión reimaginada de uno de los RPG más emblemáticos de la historia, en una consola portátil, suena como un sueño cumplido. Pero entonces empezaron los detalles. Las letras pequeñas. Y todo se empezó a torcer.
Te recomendamos: Los mejores juegos de fantasía para PC
El peso insoportable de los 90 GB
Square Enix confirmó lo inevitable: el juego vendrá en una tarjeta Game-Key. Hasta ahí, bueno, nada nuevo. Pero lo que dolió fue leer que se requerirá una descarga de 90 GB para poder jugar. 90. En una consola que, según se rumorea, apenas tiene 256 GB de almacenamiento interno. O sea, un solo juego, un tercio de tu espacio total. Y no cualquier juego. Uno que ya vimos, ya jugamos, ya lloramos.
Pienso en quienes solo van a tener una Switch 2. Quienes no tienen otra plataforma para jugarlo. Pienso en esa ilusión medio infantil de abrir la caja, poner el cartucho y jugar sin esperar nada más. Y pienso en cómo todo eso se rompe con una pantalla que dice: “descargando actualización… 35 horas restantes”.
Rendimiento que no convence
Y lo peor: ni siquiera correrá a 60 FPS. A duras penas, 30. Mientras tanto, Cyberpunk 2077 corre a 40 FPS en esa misma consola. ¿Entonces? ¿Qué pasó acá? ¿Por qué un remake de un juego que salió en 2020 no puede alcanzar el mismo rendimiento que un mundo abierto tan exigente como el de Night City?
No es que no lo quiera jugar. Lo quiero. Lo necesito, incluso. Pero también me duele un poco esta versión. Me hace sentir que estamos recibiendo las sobras. Una especie de adaptación de emergencia, más que una entrega cuidada. Y no sé, tal vez exagero. Tal vez es solo esa parte mía que sigue esperando que las cosas salgan como las soñé. Como cuando jugaba el original en un televisor cuadrado, sin saber que un día Cloud iba a ocupar 90 GB de mi vida digital.
¿Un Final Fantasy demasiado fácil?
Hay una parte buena, sí. Square Enix anunció una función nueva: Streamlined Progression. Básicamente, un modo para quienes solo quieren avanzar en la historia. Daño automático de 9999, inmunidad, cosas así. Y no está mal. Para muchos, puede ser una forma de revivir la historia sin estrés.
Pero también es raro. Porque Final Fantasy 7 siempre fue un juego que dolía, que te hacía esforzarte. Que no te regalaba nada. Y ahora parece que sí. Que lo empaquetaron con una llave de descarga y poderes infinitos. Como si nos quisieran evitar la parte fea. Pero justo esa parte era la más importante.
La nostalgia contra la realidad
Recuerdo la primera vez que jugué al original. No entendía bien el inglés, me perdía en los menús, y aún así me quedaba hasta la madrugada porque había algo en esa historia que no podía soltar. Esa sensación de avanzar lento, de equivocarte, de perder. Era parte del viaje.
Hoy me pregunto si este remake en Switch 2, con sus 90 GB, sus 30 FPS y su modo “invencible”, no está matando un poco de esa esencia. Quizás lo juegue igual. Quizás lo disfrute. Pero algo me dice que este no es el remake de Final Fantasy 7 que merecía llegar a Switch 2. Es uno posible. No el mejor. No el soñado.
