Fue después del 11 de junio. Lo que debía ser una simple actualización, terminó dejando a varios jugadores fuera de su mundo. La nueva actualización de Oblivion Remastered —que en teoría venía a arreglar cosas— trajo consigo un silencio incómodo. Pantallas negras. Juegos que ya no cargan. Y esa sensación de haber perdido algo que era tuyo.
El relanzamiento de The Elder Scrolls IV: Oblivion había sido un soplo de aire viejo, pero familiar. Bethesda lo lanzó el 22 de abril, y en apenas tres días ya eran más de cuatro millones de jugadores los que habían vuelto a caminar por sus praderas. Muchos lo celebraron como algo más que una remasterización. Decían que esto se sentía como un remake. Como un regreso distinto. Pero algo falló. Y no solo en los archivos del juego.
En Reddit, usuarios como KrisXela empezaron a contar lo que les estaba pasando. El juego, dicen, ya no responde. Ni siquiera después de reinstalar. De borrar mods. De volver a guardados antiguos. Oblivion Remastered simplemente se queda negro. Quieto. Como si se negara a continuar la historia. Y eso duele más cuando ya ibas por el 98 % del camino recorrido.
Los jugadores de Oblivion Remastered tienen problemas para cargar el juego

AJP11B perdió varias partidas guardadas. En Xbox. Así, de golpe. Sin previo aviso. Otro usuario, grivet, contó que su PlayStation 5 colapsó tres veces antes de dejarlo volver a jugar. Y Pretend-Ad-3954 habla de una caída brutal de frames. Dice que su juego ahora “tiembla”. Literal.
Se intentaron muchas cosas. Recomendaciones. Atajos. Ayuda mutua en foros. Pero el problema persiste. Como una grieta que no cierra.
Y lo más extraño es que esto no es del todo nuevo. Algunos ya venían reportando bugs desde antes. Como aquel error con las Piedras Sigilo. Tocarlas podía dejarte atrapado dentro de una Puerta de Oblivion sin forma de salir. Igual que en 2006. La historia se repite. Y no de la mejor manera.
Las soluciones, por ahora, son precarias. Volver a una partida anterior. Perder progreso. Empezar de nuevo. No todos pueden. No todos quieren.
A pesar de todo, muchos siguen ahí. Jugando. Reintentando. Como si algo en ese juego, incluso roto, aún valiera la pena. Tal vez porque la promesa de este Oblivion Remastered sigue siendo fuerte. O porque es uno de esos juegos que todo amante de la alta fantasía debería jugar, incluso cuando la magia se interrumpe por errores que no deberían estar ahí.
Hay juegos que se sienten como casa. Y cuando no abren la puerta, uno se queda esperando afuera. Sin saber si va a volver a entrar. Pero esperando igual.
