La batalla por Azeroth no se detiene. Blizzard ha marcado el 1 de mayo como el próximo despertar de los reinos clásicos en la Fase 4 de World of Warcraft Classic, una fecha que ya resuena como un tambor de guerra entre los veteranos del universo. Esta nueva etapa de la Edición del 20.º Aniversario trae consigo el retorno de zonas olvidadas, desafíos ancestrales y oportunidades para reclamar gloria… o caer en el intento.
Los jugadores de la llamada versión “Clásica Fresca” —servidores que reiniciaron su historia el pasado 21 de noviembre de 2024— reviven el mundo tal como fue en sus orígenes, antes de la llegada de portales, demonios y continentes rotos. Algunos de estos reinos seguirán la senda hacia The Burning Crusade, mientras que otros se mantendrán fieles a la brutalidad pura de Vanilla.
Con el inicio de la Fase 4, Zul’Gurub se alza de nuevo en la selva oscura de Tuercespina. Esta banda de 20 jugadores, sin necesidad de sintonización y con mecánicas menos intrincadas que sus hermanas mayores, se convierte en un campo de prueba ideal para aquellos que deseen ponerse al día con su equipo. Pero no te dejes engañar por su accesibilidad: diez encuentros te esperan, y al final del camino, Hakkar, el Desollador de Almas, acecha con su sed de corrupción. Solo los más osados reclamarán las preciadas monturas: el Raptor Razzashi Veloz y el Tigre Zuliano Veloz… si es que sobreviven para montarlos.
¿Cuándo comienza la Fase 4 en WoW Classic Fresh?

La cuenta regresiva ha comenzado: el 1 de mayo, los jugadores podrán adentrarse en esta nueva fase cargada de desafíos y recompensas. Aquellos que hayan completado sus conjuntos de mazmorra de nivel 0 podrán empezar la cacería por los codiciados sets de mazmorra de nivel 5, iniciando misiones clave con Deliana en Forjaz (Alianza) o Mokvar en Orgrimmar (Horda).
Pero eso es solo el principio. Los Dragones de la Pesadilla despiertan, y su aliento pútrido se extiende por los bosques y claros antaño pacíficos. Lethon, Emeriss, Ysondre y Taerar, los heraldos verdes del terror, aguardan en Vallefresno, Feralas, Tierras del Interior y el Bosque del Ocaso, desafiando a los héroes a reunir aliados, estrategia y coraje. Cada uno trae consigo mecánicas letales que pondrán a prueba incluso a los más curtidos en el arte del combate.
Y para quienes prefieren la guerra con sedales y anzuelos, la Extravaganza de Pesca de Tuercespina sigue viva cada domingo. Allí, entre tiburones y piratas, los más astutos pueden llevarse tesoros tan exóticos como el Sombrero de Pesca de la Suerte o la Caña de Arcanita, trofeos de un oficio muchas veces subestimado… hasta que salva vidas.
Por otro lado, los vientos de Silithus soplan con un rumor de guerra mayor. Las investigaciones del Círculo Cenarion y los movimientos del Martillo Crepuscular auguran que el Aviso de Ahn’Qiraj se aproxima, y con él, un ejército de arena y locura. Los aventureros que deseen anticiparse al apocalipsis harían bien en iniciar ya su preparación para la Fase 5.
Más que una actualización: el latido inmortal de Azeroth
Lo que se avecina no es solo una nueva fase del juego, sino una invocación a la memoria colectiva de millones. Cada ciclo en World of Warcraft Classic no solo revive mecánicas o raids: resucita el alma de un mundo que nunca dejó de latir. Zul’Gurub, los dragones, la pesca, Silithus… son más que contenido: son rituales compartidos, cicatrices épicas, pasiones intactas.
Mientras el 1 de mayo se acerca, los jugadores no solo se preparan para enfrentar enemigos, sino para reconectar con la versión más pura de sí mismos como aventureros. Porque en Azeroth, incluso el pasado puede volver a sangrar, rugir… y brillar.
