Romance con Lune. Es una idea que probablemente te rondará la cabeza en cuanto ella aparece por primera vez en Clair Obscur: Expedition 33. Porque sí, la historia te atrapa, los combates te exigen, pero… hay miradas.
Hay silencios. Hay una complicidad que no puedes ignorar. Y aunque el juego no se enfoca principalmente en los vínculos románticos, esa opción está ahí, escondida entre diálogos, misiones secundarias y decisiones que parecen pequeñas. Pero no lo son.
¿Y sabes qué? No es tan simple como elegir una opción y listo. Aquí, conquistar a Lune requiere paciencia, atención… y una pizca de empatía. Porque ella no es como Sciel, que va directo al grano. Lune es otra cosa. Más sutil. Más complicada. Más real, quizá.
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Cómo iniciar el romance con Lune en Clair Obscur: Expedition 33

Sí, puedes tener un romance con Lune en Clair Obscur: Expedition 33. Pero no será inmediato. Ni evidente. De hecho, mientras Sciel deja claro lo que siente apenas llegas al nivel 4, Lune toma su tiempo. Mucho. Y si no prestas atención, se te puede escapar sin que te des cuenta.
Para empezar a construir algo con ella, tienes que interactuar en momentos clave. Nada forzado. Simplemente estar ahí, en el campamento, hablar cuando ella lo permite, cumplir misiones mientras recorres el Continente… hasta llegar al nivel 5. Ahí, en una conversación inesperada, te preguntará por la Expedición 46. La de sus padres. Ese es el punto de quiebre. O de apertura, según lo mires.
Pero si realmente quieres fortalecer la relación, no basta con escucharla. Tienes que ayudarla. Hay una misión secundaria que es suya, y solo suya. Una que no puedes ignorar si buscas algo más que palabras. Ve al Vestido de Sirene, enfrenta al Glissando Cromático (mucho más brutal que el Glissando común que ya conoces), recupera el Diario de la Expedición 46, y escucha. Escucha a sus padres. Escucha a Lune. Porque ahí se te revelará más de ella que en todas las batallas anteriores.
Vuelve al campamento. Habla con ella. Ese encuentro la llevará al nivel 6. Y es entonces —solo entonces— cuando las cosas cambian.
Verso la encuentra escribiendo algo. Un cuaderno entre las manos. Lune duda, pero al final confiesa: está componiendo una canción. Durante su descanso egoísta, como ella lo llama. Te pide ayuda. “Componer una canción” suena inocente, pero no lo es. Si aceptas, te alejarás del campamento con ella. Pasarán tiempo juntos. Y ahí, en ese momento íntimo, Lune te mostrará una parte de sí que no comparte con nadie más. Su forma de “liberar frustración”, como lo expresa, es tan emocional como física. No hay duda de lo que significa.
Pero… hay una trampa.
Si antes aceptaste alguno de los avances de Sciel —sí, eso de pasar una noche íntima juntos—, la opción de escribir la canción con Lune no aparecerá. No habrá segundas oportunidades. No puedes tener a las dos. No en este juego.
Clair Obscur: Expedition 33 no penaliza tu elección. Ni influye en el final. Pero hay algo que sí cambia: la experiencia. El tono. Las miradas que Verso recibe. Porque aunque el sistema de juego no lo diga explícitamente, los personajes lo sienten. Y tú también. O deberías.
Así que piénsalo bien. ¿Romance con Lune? Es posible. Es hermoso. Pero solo si estás dispuesto a elegirla de verdad.
