A veces me pregunto qué queda después de veinte años. Qué se conserva de un juego cuando casi todo ha cambiado. World of Warcraft no es el mismo que en 2004. Tampoco nosotros. Pero hay errores que, por más que pase el tiempo, se repiten. Algunos nuevos, otros tan viejos como las primeras incursiones. Este texto no va de nostalgia. Va de advertencia.
Qué no hacer en World of Warcraft no es una lista técnica. Es un susurro de alguien que ha estado demasiado tiempo caminando por Azeroth y sabe lo fácil que es equivocarse. Porque entre tantas opciones, a veces perdemos el hilo. Y si no lo recordamos, el juego —como la vida— nos lo cobra con interés.
Qué no hacer en World of Warcraft

Uno de los errores más silenciosos es quedarse con un solo personaje. Puede parecer cómodo. Incluso lógico. Pero WoW está hecho para explorarse desde muchas esquinas. Limitarse a un solo punto de vista es, sin quererlo, cerrar los ojos a la mitad del mundo.
Y ahora, con las Bandas de Guerra y funciones compartidas, no hay excusa real. Hay libertad. Hay caminos. Solo hace falta atreverse. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes una Guía para elegir tu personaje principal en WoW. A veces, el primer paso no es crear, sino elegir bien.
No te adelantes al tanque
Es un gesto pequeño. Un paso más rápido. Un hechizo lanzado antes de tiempo. Y de pronto, el caos. Porque sí, el tanque marca el ritmo. Y no respetarlo no solo rompe la mecánica: rompe el grupo. No se trata de ser obediente. Se trata de entender la danza. Y en WoW, la danza tiene reglas. Puedes romperlas, claro. Pero luego, no te quejes si terminas solo.
Extenderse demasiado
Hay días en los que Azeroth parece una lista infinita de tareas. Cada icono, cada notificación, cada evento… empujando. Pidiendo tu tiempo, tu energía, tu presencia. Pero a veces hay que decir que no. No porque no valga la pena. Sino porque tú sí la vales. No puedes estar en todas partes. No puedes cumplir cada objetivo. Y si lo intentas, lo perderás todo. El juego, la alegría, el sentido. Juega menos. Pero juega mejor.
No te quedes en el fuego
No es solo un meme. Es una advertencia escrita con sangre digital. Desde las primeras bandas, el suelo arde, se envenena, se rompe. Y aún así, hay quienes se quedan. Tal vez por distracción. Tal vez por soberbia. Pero el resultado es el mismo: caes. Y caes solo. Porque nadie puede salvar a quien no quiere moverse. A veces, el juego no te pide que ataques. Te pide que sobrevivas.
A veces, jugar también es parar
Puede sonar contradictorio, pero no siempre se trata de hacer más. A veces, lo más sabio en World of Warcraft es detenerse. Salir de la fila. Silenciar el chat. Dejar que la música suene sola, mientras el personaje queda quieto en una colina que no lleva a ningún logro. Porque ese también es el juego. Ese momento sin meta, sin urgencia, sin rendimiento.
WoW tiene muchas formas de atraparte. Algunas son hermosas. Otras no tanto. El deseo de ser útil. De destacar. De no decepcionar al grupo. Pero en medio de esa presión silenciosa, se nos olvida algo: esto empezó como un juego. No como una tarea. No como una deuda.
Detenerse no es fallar. Es recordar por qué entraste por primera vez. Qué fue eso que te hizo quedarte más allá del tutorial. Y tal vez, si vuelves ahí, encuentres otra manera de seguir. Menos apurada. Más tuya. Porque en un juego tan vasto como este, no hay una sola forma de ganar. Pero sí hay muchas formas de perderte a ti mismo.
Y eso —aunque no lo digan las guías— es el error más grande que puedes cometer.
