Hay mecánicas en Clair Obscur: Expedition 33 que no se explican del todo. No porque sean complejas, sino porque el juego parece disfrutar cuando las descubres tarde, casi por accidente. Los pictogramas de cañón de cristal en Expedition 33 son uno de esos casos. La primera vez que lees lo que hacen, dudas. Un 25 % más de daño infligido… pero también un 25 % más recibido. Suena a trato peligroso. A algo que no deberías aceptar sin pensarlo dos veces.
Y aun así, cuando los equipas, algo cambia. El combate se vuelve más tenso. Más frágil. Cada error pesa. Pero cada acierto también. Los Pictos, al final, no son solo mejoras pasivas: son una forma de decirle al juego cómo quieres jugarlo. Si ya has pasado por lugares como la cueva siniestra expedition 33, sabes de lo que hablo. Ahí aprendiste que Expedition 33 no perdona la distracción.
Los Pictos de Cañón de Cristal encajan justo en ese punto incómodo donde el riesgo deja de ser una palabra bonita y se convierte en una decisión real. Funcionan especialmente bien si confías en esquivar, en parar a tiempo, en leer al enemigo antes de que termine de moverse. No son para todos. Y probablemente no deberían serlo.
Antes de entrar en el dónde, una nota rápida: con Lumina puedes ampliar el número de Pictos equipados por personaje, superando el límite inicial. Eso es importante, porque estos pictos no suelen ir solos. Se sienten mejor cuando los acompañas con algo que compense su fragilidad. Como casi todo en este juego.
Cómo conseguir pictogramas de cañón de cristal en Expedition 33
Los primeros pictogramas de cañón de cristal en Expedition 33 están escondidos en Visages, una zona que ya de por sí tiene algo… raro. Al avanzar, el tono cambia, los colores se apagan, y cuando llegas al Valle de la Tristeza, el nombre deja de parecer exagerado. Todo ahí se siente más lento, más pesado.

Teletranspórtate a la Bandera de Expedición del Valle de la Tristeza. Desde ese punto, gira a la izquierda. No hace falta enfrentarte a todo lo que se mueve. De hecho, puedes ignorar a los enemigos si prefieres. Al fondo, llegarás a una arena circular donde suele aparecer un Ramasseur Cromático. En el suelo, casi como si alguien los hubiera dejado caer sin querer, están los Pictos del Cañón de Cristal. No necesitas derrotar al enemigo para recogerlos. Puedes entrar, tomar lo que viniste a buscar, y marcharte.
Si todavía no has desbloqueado Visages, el camino es sencillo, aunque el ambiente no lo sea. Entra a la zona, avanza hasta la Bandera de Expedición de la Plaza y gira a la izquierda por un pasadizo estrecho. Notarás cómo todo se vuelve azul, apagado, casi triste. Cruza esa entrada y llegarás al Valle de la Tristeza. Desde ahí, el recorrido es el mismo. No tiene pérdida, aunque el juego intente hacerte sentir lo contrario.
Existe otra opción, menos silenciosa. Más directa. Puedes comprar estos pictos a un Mercader Gestral en el Río Sagrado. Para llegar ahí, tendrás que avanzar en la misión de amistad de Monoco hasta el nivel 6. Cuando hables con él, te invitará a visitar el lugar juntos. Una vez dentro, sigue las campanas azules suspendidas en lo alto: te guían hasta el comerciante.
Eso sí, el Mercader Gestral no vende todo de inmediato. Para desbloquear su inventario completo, tendrás que luchar contra él… y ganar. Solo después podrás comprar un Pictos de Cañón de Cristal de nivel 20 por 67.350 Chroma. No es barato. Y probablemente ya vengas cansado de zonas como la isla de los ojos expedition 33, así que la decisión pesa más de lo que parece.
Nuestra opinión
Los pictogramas de cañón de cristal no son un “sí” automático. Son una pregunta. Te obligan a replantear cómo enfrentas cada combate, porque el margen de error se reduce. Mucho. Pero a cambio, el daño que infliges se siente… honesto. Directo. Como si el juego dejara de protegerte.
Nos gusta que Expedition 33 no los esconda detrás de un jefe obligatorio. Puedes conseguirlos sin demostrar nada, sin vencer a nadie. El desafío real empieza después, cuando decides equiparlos. Ahí ya no hay excusas. Cada golpe recibido es culpa tuya. Y eso, aunque duela, se siente coherente con el tono del juego.
Si disfrutas jugar al límite, si te gusta esa sensación de que todo puede romperse en cualquier momento, estos pictos valen la pena. No hacen el juego más fácil. Lo hacen más claro. Y a veces, eso es justo lo que uno busca.
