Una cosa es crear magia. Otra es mantenerla viva. Cuando Hogwarts Legacy llegó a nuestras consolas, lo hizo con una promesa clara: permitirnos vivir nuestra propia historia en el Mundo Mágico. Y cumplió. Desde los hechizos hasta los muebles de la Sala de los Menesteres, la experiencia fue tan personal que muchos sintieron que su personaje era, literalmente, parte del universo de Harry Potter.
Pero ahora viene la secuela. Y, seamos sinceros: Avalanche se ha puesto contra la pared. Porque si hay algo que los fans no van a perdonar en Hogwarts Legacy 2, es retroceder en lo que respecta a personalización.
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¿Qué hizo tan especial la personalización del primer Hogwarts Legacy?
Desde el momento en que empieza el juego, tienes libertad para crear tu propia bruja o mago. No solo eligiendo casa o varita, sino modificando la forma del rostro, el color de los ojos, el tipo de voz, añadiendo cicatrices, gafas, peinados únicos… Todo lo necesario para que tu personaje se sintiera auténtico.

Y eso no era todo. La Sala de los Menesteres se convirtió en tu base de operaciones, pero también en un reflejo de tu estilo. Podías llenarla de sofás excéntricos, estanterías caóticas, mesas de pociones o jardines místicos llenos de bestias mágicas. Era Hogwarts, pero a tu manera.
Esa combinación —personalización estética + inmersión narrativa— fue clave en su éxito. Y ahora, Avalanche no tiene margen para ofrecer menos.
Hogwarts Legacy 2: más que repetir, debe reinventar
Sí, recuperar todas esas herramientas de creación de personaje y diseño de espacios es lo mínimo. Pero lo que realmente esperan los fans es más.
Más sliders. Más peinados. Más texturas, colores, formas y posibilidades. Una Sala de los Menesteres 2.0 que no solo sea decorativa, sino que afecte a la jugabilidad. Y, por qué no, la posibilidad de personalizar partes de Hogwarts, o incluso tu propia aula de clases, si avanzan en esa dirección.
Lo curioso es que Avalanche se ha hecho rehén de su propio acierto. Al establecer un estándar tan alto, ahora cualquier paso en falso será visto como una regresión. Y en un fandom tan apasionado como el de Harry Potter, eso puede ser fatal.
¿Y ahora qué? Avalanche guarda silencio… pero las expectativas suben
Lo cierto es que no sabemos nada concreto sobre Hogwarts Legacy 2. Avalanche no ha confirmado trama, año escolar, ni si volveremos a la misma escuela o viajaremos a otro rincón del Mundo Mágico. Pero da igual: la vara ya está puesta. Y está muy, muy arriba.
Mientras esperamos noticias, lo que sí queda claro es que, en temas de personalización, no hay excusas. La comunidad espera algo más profundo, más flexible, más íntimo.
Porque al final, Hogwarts Legacy no fue solo una historia mágica. Fue nuestra historia. Y si la secuela quiere tener el mismo impacto, tendrá que dejar que la volvamos a contar… a nuestra manera.
