A veces pasa que uno entra al banco solo para mirar. No sé si es nostalgia, o costumbre, pero hay una especie de vacío ahí, entre las cosas guardadas y las que no sabemos si soltar. Ahora se dice —aunque nadie lo confirma— que World of Warcraft podría implementar grandes cambios en el banco con el parche 11.2. Lo leí, lo volví a leer, y me quedó dando vueltas. No por el dato, sino por lo que podría cambiar sin darnos cuenta.
Hablan de renovaciones, de sistemas que no se parecen a lo de antes. Un Banco de Bandas, le dicen. Un espacio compartido, donde cualquier personaje puede entrar y sacar algo, como si lo íntimo de tu cuenta ya no dependiera de una sola clase. Pestañas que se desbloquean, logros nuevos. Todo en plural, como si la memoria de las cosas guardadas pudiera ser de todos, pero nunca lo es. Me pregunto si Blizzard recuerda lo que pesa tirar un objeto solo porque ya no cabe.
Dicen que Wowhead encontró pistas en el Reino Público de Pruebas. Un logro: “Depósito Seguro”. Cadenas de texto. Pestañas con nombre propio. Clasificación automática, depósitos masivos, conversiones. Todo muy técnico, todo demasiado lógico para lo que realmente pasa cuando abres tu banco y miras un pedazo de tela que llevas guardando años. Nadie lo menciona, pero a veces lo que más pesa es lo que no se nombra.
Mejoras en el banco de personajes de World of Warcraft
El banco personal no ha cambiado mucho desde el principio. Sigo viendo las mismas 28 casillas, las mismas bolsas, el mismo gesto de intentar hacer espacio y terminar resignada. Hay intentos —sí—, como el Banco de Reactivos en Warlords of Draenor. 98 huecos extra, pero solo para ciertas cosas. Lo demás sigue esperando. A veces pienso que el juego no quería que lo encontráramos tan fácil.
The latest 11.2 PTR Build contained a few hints suggesting at potential updates coming to the Bank. Here's what we know so far… #warcraft #warwithin www.wowhead.com/news/possibl…
— Wowhead (@wowhead.com) 8 de julio de 2025, 21:24
[image or embed]
Lo que ahora proponen —dicen— es otra cosa. Seis pestañas, nombrables, personalizables. Sin bolsas. Orden automático. Un proceso de conversión que, según ellos, va a hacer todo más simple. Pero no sé. No es simple dejar atrás lo que fue útil alguna vez.
Me pregunto si al actualizar el banco, alguno recordará el primer objeto que guardó ahí solo porque no podía soltarlo. El Banco de Reactivos podría terminar integrado o, tal vez, desaparecer. No hay respuesta todavía. Y tampoco la busco. Solo espero ver qué queda después de todo el cambio, si algo queda.
Se habla de fechas. Del 5 de agosto. De actualizaciones. Nadie sabe si será ese día, o después. A veces pienso que nos preparan para lo grande, pero lo que realmente se mueve es lo mínimo: abrir el banco y sentir que algo falta.

El Almacenamiento del Vacío es otra historia. 160 huecos, una tarifa, objetos que a veces olvidas que están ahí. Nació como ayuda para la transfiguración. Ahora, casi no importa. Las Colecciones lo hicieron pequeño, innecesario. No sé si estos cambios lo van a borrar del todo. Tal vez sí, tal vez no. A veces lo viejo queda, como un cuarto cerrado que nadie usa, pero que se niega a desaparecer.
No hay consejos aquí. Ni certezas. Pero si quieres saber Qué no hacer en World of Warcraft, puedes verlo aquí: https://legacygame.net/que-no-hacer-en-world-of-warcraft. Tal vez lo único que no debemos hacer es olvidar por qué guardamos lo que guardamos.
No tengo una explicación. Solo me acuerdo de esa primera vez que abrí el banco. Y todavía no decido si quiero que cambie o no.
¿Realmente necesitamos un nuevo banco en World of Warcraft?
A veces me pregunto si de verdad hacía falta cambiar el banco. No lo digo porque me moleste —ni siquiera puedo decir que me entusiasme—, solo lo pienso como quien no quiere que lo escuchen, pero igual escribe.
Es raro, pero esos espacios incómodos, las 28 casillas desordenadas, las bolsas que heredé de otros personajes… todo eso era parte del juego, no por utilidad, sino porque guardaban algo más que objetos. Había una historia. Una costumbre. Hasta la torpeza de no encontrar lo que buscaba se sentía, de algún modo, como un pequeño ritual.
No sé si el nuevo sistema hará mi experiencia mejor, o si solo será una forma más eficiente de no sentir apego. Entiendo la lógica: ordenar, facilitar, borrar el caos. Pero a veces, ese caos era lo único que me recordaba que algo en el juego todavía era mío, solo mío. Lo demás, lo compartido, lo eficiente, termina pareciéndose a todo.
Tal vez lo que más temo no es perder un objeto, sino perder la costumbre de revisar el banco y recordar por qué guardé cada cosa. Supongo que, al final, World of Warcraft podría implementar grandes cambios en el banco, pero lo difícil será que no nos cambien a nosotros.
