Se anuncia WoW Forever y, después de tantos años escuchando hablar de Classic Plus como si fuera esa cosa que Blizzard nunca terminaría de atreverse a hacer, por fin tenemos algo bastante más serio entre manos. La propuesta pasa por recuperar World of Warcraft desde una idea muy concreta: Azeroth vuelve a importar. Nada de usar el mundo como una sala de espera hasta llegar al contenido final. Nivel 60, Kalimdor y Reinos del Este como núcleo de la experiencia, progresión permanente y nuevo contenido construido alrededor de las reglas que hicieron funcionar al WoW original.
Y hay bastante más de lo que esperaba. Nuevas zonas, más de 1.000 misiones, mazmorras inéditas, raids, cambios en las combinaciones de raza y clase, un sistema de legado para los personajes secundarios, campamentos, PvP y mejoras visuales opcionales. Blizzard no parece estar planteando WoW Forever como otro servidor nostálgico para volver a matar exactamente los mismos jefes de hace veinte años. La intención es ampliar Classic sin convertirlo en Retail por el camino. Esa diferencia, que parece pequeña cuando la escribes, es prácticamente todo.
WoW Forever quiere llevar Classic hacia un Azeroth nuevo, pero reconocible
WoW Forever será una versión permanente de World of Warcraft asentada en el nivel 60 y desarrollada en paralelo al WoW actual. Su filosofía recupera varias de las decisiones fundamentales del diseño clásico: no habrá monturas voladoras ni escalado de nivel, recorrer el mundo volverá a tener peso y nuestro personaje dejará de ser tratado constantemente como el centro del universo. La idea es sencilla: antes que héroes destinados a salvar Azeroth cada dos semanas, volvemos a ser aventureros que tienen que abrirse camino por él.
Ese planteamiento también afecta a la progresión. Blizzard quiere que subir del 1 al 60 siga siendo una parte importante del juego y no un trámite que conviene despachar cuanto antes. Para conseguirlo habrá más de 1.000 misiones nuevas y regiones adicionales integradas en el Azeroth clásico. Entre ellas aparecen Monte Hyjal, convertido en contenido de nivel máximo; Zephrasle, relacionada con la nueva raza jugable; Riverglades, como nueva región de nivel medio en los Reinos del Este; y Shendrilas, que ampliará la presencia de los Shend’dalar y su conflicto con los centauros.
Las mazmorras son otro de los pilares de esta ampliación. Durante la subida de nivel podremos entrar en lugares como Halls of Ironforge, Ruins of Lordaeron, Dalaran, The Drowned City, Crawlrock Stronghold y Alcatraz Island. En niveles altos aparecerán Blackmore Hold y Shaper Terraces, esta última situada en el cráter de Un’Goro. Es probablemente una de las decisiones que más necesitaba Classic: conservar su estructura y su ritmo sin condenarnos a repetir eternamente el mismo recorrido.
El endgame también arrancará de una manera distinta. En lugar de lanzarnos inmediatamente otra vez contra Molten Core, WoW Forever comenzará con una fase anterior formada por tres incursiones: The Barrow Deeps, diseñada para 10 jugadores; Hyjal Summit, para 20; y el regreso de Onyxia’s Lair. Esto cambia bastante el inicio de la progresión, porque permite que incluso los jugadores que llevan años entrando y saliendo de Classic tengan contenido que descubrir desde las primeras semanas.
Y Blizzard ha decidido tocar uno de esos asuntos que durante años parecían casi sagrados. Los Skyborn o Elfos del Cielo serán una nueva raza disponible para ambas facciones, mientras que algunas de las antiguas restricciones entre facción y clase desaparecerán. Habrá paladines en la Horda y chamanes enanos en la Alianza, además de una revisión de talentos y raciales. Puede que a los más puristas esto les chirríe —y entiendo perfectamente por qué—, pero si Classic Plus pretende construir una línea alternativa de WoW, tarde o temprano tenía que permitirse cambiar cosas que Vanilla jamás cambió.
También habrá sistemas completamente nuevos. Los campamentos permitirán establecer puntos en el mundo abierto donde otros jugadores puedan aprovechar profesiones y beneficios, una mecánica pensada para provocar encuentros y recuperar parte de esa interacción social que el MMO moderno ha ido eliminando por comodidad. El Legacy System, por su parte, recompensará actividades de profesiones, PvP, exploración y mazmorras con puntos que después podrán aprovechar nuestros alters. No busca saltarse la subida de nivel, sino conseguir que volver a recorrerla tenga una progresión adicional detrás.
En lo visual, Blizzard parece haber entendido algo importante: mejorar Classic no significa necesariamente sustituirlo. WoW Forever permitirá escoger entre gráficos clásicos y HD, manteniendo las animaciones originales, y añadirá mejoras ambientales como agua renovada, niebla dinámica y nuevos efectos de iluminación. La transfiguración será opcional, de manera que cada jugador podrá decidir si quiere conservar visualmente ese Azeroth donde medio servidor parecía haberse vestido a oscuras después de saquear una mazmorra.
El PvP tampoco queda apartado. Está previsto un nuevo campo de batalla de 15 contra 15, Dark Spear Islands, basado en objetivos, captura de banderas y control territorial, además de cambios a largo plazo sobre el antiguo sistema de rangos. Y esto importa bastante más de lo que parece. Si WoW Forever quiere recuperar un mundo donde la comunidad tenga peso, el PvP no puede quedar reducido a una actividad aislada en un menú. El conflicto entre jugadores siempre fue parte del carácter de Azeroth.
Todo esto deja una idea bastante clara de lo que Blizzard pretende hacer. WoW Forever no quiere reemplazar Classic con Retail ni limitarse a conservar Vanilla dentro de una urna. Quiere continuar aquel World of Warcraft como si su evolución hubiera tomado otro camino. Mantener el nivel 60, la importancia del viaje, la fricción social y un mundo peligroso, pero empezar a construir zonas, mazmorras, raids, razas y sistemas que nunca estuvieron allí.
Eso es Classic Plus. O al menos, la versión de Classic Plus que llevamos años imaginando.
